jueves, 27 de febrero de 2020




YO HE TRATADO A AMANCIO ORTEGA GAONA CUANDO ERA SIMPLEMENTE EL DEPENDIENTE DE UNA TIENDA  TEXTIL, EN LA CALLE SAN ANDRÉS, LLAMADA “LA MAJA” Y TAMBIEN CUANDO YA ERA UN PRIVILEGIADO                                                                                                 27-02-20.
Nos conocimos allá por el año 1956/57 en un portal de la c/ Plaza de España, guarneciéndonos del frio y la lluvia del invierno, esperando frente de la parada del trolebús que hacia el último recorrido del día  entre  San Amaro y Monelos.
Coincidía que los teníamos por esa zona nuestras novias y el destino de las casas de nuestros padres estaban en la zona opuesta. Yo vivía en la zona de la Gaiteira, cerca de la estación del Norte y él en la conocida como la estación de Santiago.  La primera era vía Palencia y la segunda vía Zamora, nuestros padres eran unos modestos empleados de la Renfe y había que estar cerca del lugar del trabajo.  Coincidíamos en la parada de coger el trole y en la de apearnos y separándonos cada cual siguiendo su camino.
Que recuerdo de ese tiempo años finales de los cincuenta dos jóvenes trabajadores en una época de orden y en los temas de conversación, me imagino que a esas horas seria hablar del tiempo o de la marcha del Deportivo. Un joven serio, afable, y de aquella época, nada presuntuoso. Me caso a mediados del 59 y  compro en el comercio en que trabaja alguna ropa, por esas fechas también cambio de trabajo de una empresa de material eléctrico en general y una fábrica de electro-domésticos, de las cuales soy jefe de contabilidad y no habiendo mucha estabilidad en ellas, había hecho unas oposiciones para entrar en un Banco que se iba a abrir en La Coruña y que por una serie de circunstancias coincidió que me llamaron a los tres meses de haberme casado.
Coincide que el Banco se apertura en la Plaza de Pontevedra a unos doscientos metros de donde trabaja Amancio, con lo cual a veces coincidimos en algún café entre los lugares de trabajo. La relación sigue siendo la de dos conocidos durante los viajes en el trolebús durante aquel largo tiempo. Simplemente cordial,
PASAN LOS AÑOS Y ALLÁ POR 1970/71, ya se fueron al menos 12 años, surge en el Banco, en el que estoy en el departamento comercial  que nos llega al Banco una L/ por el importe de un millón de pesetas y el Director me encomienda pida informes comerciales de esa firma y  trate de abrirles  una cuenta ya que considera es más fácil llegar a ellos toda vez que tendrán que hacerla efectiva unos días más tarde.
La Letra viene a cargo de la firma Industrias Goa S.L. y domiciliada en la calle de Noya, en la zona de Los Mallos.   Una vez en nuestro poder los informes comerciales, nos llama la atención que la firma la componen del orden de 10 o 12 socios y el Capital social es muy bajo, juraría que 125.000,--ptas. o quizás 250.000, no lo recuerdo muy bien pero casi seguro que era el primero.  Lo que si recuerdo son algunos de los socios, eran Amancio Ortega Gaona y su hermano Antonio, su hermana,  Rosalía, su mujer, la  mujer de Antonio,  la modista Pilar López, que también la había tratado, Un joven escaparatista llamado Samaniego, creo que también figuraba Caramelo, y dos hermanos hijos de sus antiguos jefes, uno llamado Carlos Castro y el otro no me acuerdo.
BIEN, me presento en el lugar, me parece recordar se trataba de un edificio de planta baja, pero que no le  he visto. Me llevo una sorpresa al ver que se trataba de persona muy conocida para mí, me recibe en una pequeña habitación llena de enormes cajas de cartón que estaban amontonadas y que no dejaban ver el color de la pintura de las paredes. Si recuerdo había una persona allí, que me parece se me presentó como un familiar que llevaba algo de la contabilidad, se apellidaba Jove. También me comentó que la letra era solo una parte de una de las seis maquinas que habían comprado y cuyo coste era de ocho millones cada una.  O sea habían efectuado  una inversión de 48 millones con un capital social de 125 mil pesetas. También me comentó que estaban construyendo una fábrica en la Ada. de  Finisterre y que  el que llevaba las cuentas con los banco era su hermano Antonio y que pasaría por el Banco para  hablar con el Director, cosa que hizo al cabo de unos días.
A principios del 1972 se interesan por mí para abrir una Sucursal de un Banco que se quiere establecer en La Coruña y me ofrecen el puesto de Interventor, que acepto y durante un tiempo me olvido de lo vivido anteriormente hasta que un día me acordé del lugar en donde estaban construyendo la nueva fábrica que era por la carretera de Finisterre y allá me fui a buscarla, preguntando por el Gerente y me salió un Sr. francés que me dijo era el que llevaba toda la fábrica, que era socio de Amancio que este estaba en unas naves en el polígono de Sabón y que el allí hacían solamente lencería. Con la apertura del nuevo banco y la inexperiencia de todo el personal, deje  de lado el tema de la captación de clientes para preocuparme de la formación del personal, en esta empresa permanecí hasta Octubre de 1976, fecha en la que un Nuevo Banco se interesa por mis servicios y me ofrece la oportunidad de la Dirección de una nueva oficina en La Coruña.
Durante el año 1975 se apertura la primera tienda de Zara en la calle Juan Florez y yo abro las puertas del nuevo banco en Diciembre de 1976 en el que me prejubilo en el 1991, cambiando varias veces de nombre la entidad financiera. Durante esta permanencia si voy a visitar las fábricas que tienen en SABON, estas se denominan Industrias GOA una y la otra SANLOR. Dedicadas a la fabricación de prendas de vestir unas de la ropa visible y la otra de la ropa menos visible, pero si importante. SANLOR  es la que hace la lencería.
Visito GOA y la primera persona que me recibe es Carlos Castro, que debe llevar algo del departamento de Contabilidad, avisa a Amancio que me recibe de inmediato, me enseña la enorme fábrica, comedores, despacho médico, y distintos departamentos, le pregunto por las famosas batas de los inicios y me enseña una máquina con un montón de piezas de telas y la maquina se encargaba del corte y demás, me llamó la atención el ver como si hubiese uniformes con distintos colores, hice la observación y la contestación fue,  tú ves aquella persona de amarillo que esta entre otras de color azul, pues no está en su lugar de trabajo, si esta un tiempo razonable ahí, nadie le va a preguntar nada, pero si se tira mucho tiempo alguien le dirá que está gestionando ahí.  En fin ha sido una conversación muy agradable, ya aquellas naves tenían su importancia, ya estaba montado en un vehículo importante y su trato cordial, sencillo, seguía siendo aquel muchacho de los 22 años.
Me vino a visitar al Banco Carlos Castro hablamos pero no estaba en condiciones de poder ofrecerles  dentro de mis atribuciones una cantidad acorde con las posibles necesidades mínimas que pudieran resultar coherentes, sin estudio de balances y otros por los servicios centrales.  Desde esa visita no he vuelto a tener contacto personal con Amancio del cual tengo la mejor de las impresiones, personales y por  charlas con amigos comunes,  que si conocían a la persona en profundidad, comentándome que el dinero que él  ganaba en la empresa, se invertía en la empresa y en casa el dinero que se destinaba era el importe de lo que ambos ganaban cuando eran empleados en la Maja. Naturalmente estoy hablando de los primeros tiempos de su establecimiento como empresario. Otros gastaban lo que cobraban y lo que ganaban. Los Ortega y familia su preocupación eran las empresas.
Yo en el año 1978 compro un bajo para el Banco y la reforma se la encargo a Construcciones Suarez Agra  que resulta ser la empresa que está o estuvo construyendo las naves para Industrias Goa y Sanlor  en Sabon y ahí también te enteras de la forma seria con que resolvían sus compromisos. Tiempo más tarde, no sé como ni cuando, me entero de que la familia Ortega les plantea a sus socios, comprar o vender las empresas y acaban comprándolas. De todos estos no se ha vuelto a hablar aunque sigo viendo a dos  por mi barrio, en el cual también vivieron  en su día Amancio y Antonio.
EN 1989 el Banco en el trabajo ha sido comprado en 1984 por  el banco Norteamericano CITIBANK  y se establece con el nombre de Citibank España, recibo una llamada de servicios centrales para comunicarme que vendrá una persona de Servicios Centrales para visitar a Industrias Goa  al que le hemos concedido un aval para la compra de un edificio en la Quinta Avenida de New York y que desean lo acompañe alguien, envío al Interventor y al regreso me comenta que Amancio en persona los acompañó y explicó cosas de la producción con una sencillez admirable y venia impresionado de la forma de aprovechamiento de las piezas de tela todas cortadas por ordenador y que el desperdicio era ínfimo.


EL GRAN MERITO  DE AMANCIO ORTEGA es el haber rodearse  de las personas adecuadas para llegar a donde llegó. Antes de Isla hubo otros  y ese es el verdadero éxito de Amancio Ortega rodearse de personas que complemeten  adecuadamente sus ideas. LE DESEO LO MEJOR COMO PERSONA Y COMO EMPRESARIO. Y SI, QUE ESTAMOS DEMORANDO EL PUEBLO DE LA CORUÑA HACERLE UN HOMENAJE Y MAS EN ESTOS TIEMPOS EN QUE SE LE ESTA ATACANDO INJUSTAMENTE. POR SUS DONACIONES.. 

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